He recorrido caminos que nunca soñé recorrer,
sobre mis pies llevo el cansancio
y sobre mi cuerpo el polvo y el sudor
he conocido gente sin posesiones
capaces de compartir sus miserias,
capaces de entregarse sin esperar recibir
nada a cambio,
y he conocido gente poderosa
incapaces de pensar en compartir,
he conocido tierras donde la alegría crecía
en los árboles con abundancia
y tierras donde la envidia
los desertizaba
pero hoy sé que la belleza
está en el brillo desesperado
de unos ojos de niño,
en la piel castigada del anciano
en los pies del peregrino
en el canto de un pajaro
en la rama de un olivo centenario,
la belleza está en los ojos que miran
con bondad.
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ja ja el angelote
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