Fue una tarde de Viernes cualquiera, cuando agotada mentalmente, de la dura jornada en la agencia de Viajes para la que trabajaba, en la que el teléfono llegaba a ser como una apisonadora, ruidosa y aplastante, con un sin fin de luces centelleantes encendidas, con un sin fin de problemas por solucionar y sin tiempo material para solucionarlos, cuando decidí sopesar si aquello era lo que yo deseaba. Siempre deseé vivir en Linares de la Sierra un pequeñito pueblo rodeado de bosques, por donde los arroyos nos traen viejas melodías, y donde los aromas perfuman unos atardeceres salidos de esos libros de cuento de nuestra infancia. Luego empecé a hacer deducciones que aunque no eran del todo inciertas, si tenían pequeños matices que me hicieron equivocarme o tal vez, intervino el famoso destino; el caso es que deduje, me gusta Linares, me gusta la Naturaleza, cierto, me gusta la montaña, cierto, me gustan los animales, cierto, me gusta la gente de pueblo y su idiosincracia, y su bondad, la sencillez que los caracteriza, eso tambien es cierto pero hoy sé que no todos los pueblos son iguales, y mucho menos sus gentes. Hay pueblos duros, de gente insidiosa y deslenguada, que no tiene reparos al invadir la privacidad de los demás y que injurian sin pudor al prójimo, luego evidentemente los Domingos se cuelgan sus mejores galas y van a sentarse en el primer banco de la iglesia.
Pues Bueno, esa tarde decidí dar un giro a mi vida, decidí que mi trabajo como directora de zona en la agencia, me proporcionaba un buen sueldo, facilidad para conocer mundo, que durante años supe aprovechar, pero que al mismo tiempo me alejaba de lo que verdaderamente me apetecía hacer. Subí las escaleras tranquilamente, crucé el largo pasillo enmoquetado, y llegué al despacho del Director regional, Jose María al verme entrar puso su cara de interrogación y sin darle tiempo casi a reaccionar le dije, Jose Maria, me voy, él que aún seguía con cara de asombro me contesta, bueno Carmen buen fin de semana, y tuve que aclararle que me iba pero de la Empresa, aun recuerdo su cara de estupefacción cuendo le dije que me iba a comprar una caravana, que la colocaría encima de un cerro y que después ya vería lo que haría, evidentemente, me rogó que fuera al psicólogo (Sin P no megusta la palabreja) y que me tomara un tiempo para descansar, etc, etc... Bueno no sin antes pasar por un monton de médicos de la cabeza, por fin conseguí que aun pensando que no andaba bien de la cabeza, me dieran mis papeles, y pude comprarme mi caravana y comenzar a soñar. Era hermoso olvidarse del reloj, que tu despertador fuera el gorjeo jocoso de los pajarillos, y los primeros rayos del sol sobre la cara.
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Cuando consiga enterarme de como funciona esto de la tecnolñogía, tal vez sea demasiado tarde
ResponderEliminarMás el sueño sucumbió y hubo que despertar, había comenzado una nueva etapa y había que sobrevivir, mi vida ha estado llena de continuos cambios, tal vez debidos a mi inconstancia, o tal vez, por mi necesidad de vivir sin que se me escape la vida. Y del sueño surgió "el Refugio de alamut" mi gran obra, de la que cualquiera podría estar orgulloso, poco a poco y no sin muchos tropiezos y sin sabores de entre los olivos comenzaron a emerger los primeros contornos, pieza a pieza el Refugio fue tomando forma, pero lo más grave, fue engordando mis raices en este pueblo, y yo no soy persona de raices.
ResponderEliminar¿Tartesa? Me has tenido mucho tiempo intrigao. No me parece justo que lleve años queriendo saber de ti y resulta que me estabas siguiendo. Pa matarte vamos. Weno, como soy muy buena gente te perdonaré y te doy la bienvenida al club de los poetas muertos. Yastamos er primo Deibi, mi prima Marikarmen y El Caífa de Jerez. ¡VAYA PEDAZO DE TRÍO!
ResponderEliminarOtrosi digo: En Córdoba tienes tu casa, la fija, no la portatil. Si kieres ponerte en contacto conmigo usa el email alvarin_caputto@msn.com, es el ke uso pa la family. Weno prima. Que escribes bonito aunke tendrás ke aprender más de mí. Jejeje. Un besazo de los goldos goldos. (F)(K)