jueves, 16 de abril de 2009
Elucubraciones filosóficas
Ante las situaciones adversas, afloran comportamientos propios que desconocíamos, sólo cuando conozcamos lo peor de nosotros mismos, podremos alzanzar el crecimiento y la madurez espiritual suficiente para enfrentarnos a la vejez. No hay nada más deprimente que un viejo inmaduro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

















Querida Tartayesa:
ResponderEliminarSiento disentir un poco contigo pero como siempre me distinguí por decir lo que pienso sin tapujos, lo volveré a hacer ahora. Para mí sí hay algo más deprimente que un viejo inmaduro, digamos por ejemplo, UN NIÑO MADURO.
Estamos de acuerdo en que un niño ha de ser niño y disfrutar de su infancia y aprender de la vida jugando, pero a fin de cuentas, un niño maduro, a mí personalmente puede provocarnos ternura, y puede tener hasta su gracia, pero un adulto que no haya aprendido nada de la vida y que no haya sido capaz de evolucionar a mi me parece deprimente. "La INVOLUCION del hombre
ResponderEliminar