Estoy aqui sentada en el porche
sobre la trenzada hamaca
del viejo sauce llorón,
más no penseís que mi quietud es absoluta
pues la brisa mece mi mente hacia tierras lejanas
a pié, a caballo o en bicicleta.
No penséis aunque veaís mis pies descalzos y limpios
que no rrecorren cada día mil senderos,
senderos de rutina y monotonía,
senderos de enajenación y egolatría,
senderos de plenitud.
No os riaís cuando me veais sacarle brillo a medio coco,
pues algún día ese cuenco saciará mi sed,
hoy, mientras lo elaboraba
ya estaba saciando una,
la sed de autosuficiencia
de romper con ese mundo comercial
que nos devora,
de descibrir mi parte animal
y mis ansias por sobrevivir
en este mundo de burocracia
y de sin razón.
Me niego a dejar escapar la vida,
y el placer de beber en un arroyo
de aguas cristalinas,
por esa loca prisa que nos derrota,
y nos niega el placer de disfrutar
dela belleza que encierran
"las pequeñas cosas"
mcy.
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